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  • La actividad física, esencial para tratar las enfermedades reumáticas en la infancia

La Fundación Española de Reumatología y la Asociación Reumatológica Extremeña (AREX) organizan por segundo año una actividad de Reumafit Junior en El Raposo (Badajoz).

La actividad física forma parte del abordaje de las enfermedades reumáticas infantiles y puede ayudar a combatir el dolor, la rigidez y la fatiga, además de mejorar la fuerza, la flexibilidad y la capacidad funcional. En este sentido, jugar, hacer deporte y disfrutar al aire libre son actividades que también deben formar parte del día a día de los niños/as con enfermedades reumáticas. Aunque todavía existe la creencia de que estas patologías afectan principalmente a personas mayores, muchas debutan durante la infancia y la adolescencia e incluso pueden aparecer en los primeros meses de vida. Se estima que 1 de cada 1.000 niños/as en España padece alguna enfermedad reumática, siendo la Artritis Idiopática Juvenil (AIJ) la más frecuente.

“Es fundamental combatir este mito, ya que con una mejor información se puede favorecer una detección precoz e instaurar un tratamiento adecuado que les permita llevar una vida con normalidad”, explica el Dr. Raúl Veroz, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital de Mérida y experto en Reumatología pediátrica. En este sentido, añade, es fundamental integrar hábitos saludables como una alimentación equilibrada y la práctica habitual de ejercicio físico, tal y como ha comentado a las familias participantes en la segunda Jornada Reumafit Junior, que se ha celebrado en El Raposo (Badajoz) el 13 de septiembre, en la que han participado menores de entre 6 y 15 años con alguna enfermedad reumática.

Esta iniciativa, que ha contado con la colaboración de la Asociación Reumatológica Extremeña (AREX), busca concienciar sobre los beneficios que tiene realizar ejercicio físico ya que, “hay una amplia evidencia científica que demuestra cómo la práctica de ejercicio contribuye a combatir el dolor, reducir la inflamación, mejorar la flexibilidad y mitigar los efectos debilitantes de las enfermedades reumáticas, entre otros aspectos”.

En opinión del Dr. Veroz, “esta nueva actividad que se ha organizado en El Raposo ha sido una experiencia muy positiva para los participantes ya que se han divertido, han realizado actividades deportivas y han podido compartir situaciones e inquietudes”. La jornada también contó con un espacio dirigido a padres y madres, que pudieron intercambiar dudas y experiencias con profesionales de Reumatología y con otras familias. “Es un encuentro muy enriquecedor porque permite abordar cuestiones del día a día que, por la limitación de tiempo, en ocasiones no se pueden tratar en consulta”, sostiene.

Una actividad adaptada

Los especialistas insisten en que se debe recomendar la realización regular de una actividad física moderada, combinando ejercicio moderado con actividades destinadas a mejorar la fuerza y la flexibilidad. “En el caso de los niños con AIJ, cuando la enfermedad está bien controlada pueden practicar deporte sin que ello implique un mayor riesgo de recaídas”, destaca el Dr. Veroz, quien recuerda que “la actividad debe adaptarse siempre a la situación de cada menor, evitando que provoque dolor y retomándola de forma progresiva después de un episodio inflamatorio”.

Más allá del tipo de deporte elegido, resulta especialmente importante que sea una actividad que resulte atractiva y motivadora para el niño/a, para facilitar que se convierta en un hábito. “Además de los beneficios físicos, el deporte contribuye a favorecer la autoestima, mejora las relaciones sociales y ofrece una sensación de normalidad muy valiosa en la etapa infantil y de la adolescencia”, precisa.

Finalmente, recuerda que “fomentar la actividad física desde la infancia es beneficioso para todos los niños/as, ya que contribuye a alcanzar una mayor masa ósea y puede ayudar a prevenir enfermedades como la osteoporosis en la edad adulta”.