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  • El síndrome antifosfolipídico entra en una nueva etapa de clasificación y tratamiento

Hoy, 9 de junio, se celebra el ‘Día Mundial del Síndrome Antifosfolipídico’, y desde la Sociedad Española de Reumatología nos sumamos a la asociación SAF España para aumentar su visibilidad.

En los últimos años ha habido avances importantes en el diagnóstico, la comprensión y el tratamiento del síndrome antifosfolipídico (SAF), una enfermedad autoinmune sistémica que se caracteriza por la producción de autoanticuerpos (AAF) que actúan contra componentes de las propias células o tejidos, y que, además, puede afectar a distintos órganos, siendo considerada una de las principales causas adquiridas de trombosis y complicaciones obstétricas. “Uno de los principales logros ha sido una mejor comprensión del riesgo trombótico, permitiendo diferenciar con mayor precisión entre los portadores de anticuerpos antifosfolípido sin manifestaciones clínicas y los pacientes con enfermedad activa. Asimismo, se han identificado nuevos biomarcadores, que podrían aportar valor diagnóstico y pronóstico en determinados grupos de pacientes”, destaca el Dr. José A. Gómez Puerta, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Clínic de Barcelona y portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.

En el ámbito terapéutico, se avanza hacia una medicina más individualizada. “Hoy adaptamos la intensidad de la anticoagulación según el perfil de riesgo de cada paciente y evitamos el uso de anticoagulantes orales directos en aquellos pacientes con alto riesgo, especialmente en los casos de triple positividad”, señala el especialista en el marco del ‘Día Mundial del Síndrome Antifosfolipídico’, que se celebra hoy, 9 de junio.

El espectro clínico de la enfermedad también se ha ampliado, reconociéndose con mayor claridad manifestaciones no clásicas como determinadas alteraciones neurológicas, la microangiopatía o las formas catastróficas del síndrome. Además, -añade- se ha consolidado el papel de tratamientos complementarios como la hidroxicloroquina, las estatinas y determinadas terapias dirigidas contra componentes del sistema del complemento.

Nuevos criterios de clasificación y futuro

Otro de los hitos más relevantes ha sido la publicación de los nuevos criterios de clasificación del SAF, que han supuesto un avance significativo en la homogeneización y caracterización de este síndrome protrombótico autoinmune. “Incorporan un sistema de puntuación ponderada que integra de forma más sofisticada los dominios clínicos y analíticos”, explica el Dr. Gómez Puerta. “Esto ha permitido aumentar la especificidad en su clasificación y evitar especialmente la sobre-clasificación en pacientes con perfiles serológicos de bajo riesgo o manifestaciones clínicas poco específicas”.

Además, los nuevos criterios mejoran la estratificación del riesgo en función del perfil inmunológico, destacando la importancia de la triple positividad y de la presencia persistente del anticoagulante lúpico como marcadores de alto riesgo trombótico.

Por otra parte, asegura que la investigación actual se dirige hacia modelos de medicina de precisión capaces de identificar el riesgo individual de cada paciente y adaptar las estrategias terapéuticas de manera personalizada. A juicio del Dr. Gómez Puerta, “entre las líneas más prometedoras destacan el desarrollo de inhibidores del complemento, nuevos anticoagulantes y tratamientos dirigidos a modular la respuesta inmunitaria y la función endotelial”. Paralelamente, se trabaja en modelos que integren variables clínicas, analíticas y biomarcadores emergentes para mejorar la predicción tanto del riesgo trombótico como de las complicaciones obstétricas.

Un mayor conocimiento del SAF

Por su parte, Carmen Rivera, socia representante de la asociación de Síndrome Antifosfolipídico (SAF España), subraya la “necesidad de visibilizar una patología sobre la que aún existe mucho desconocimiento, tanto a nivel social, como en el ámbito sanitario”. Y añade que se trata de un asunto “de vital importancia para mejorar el bienestar integral de las personas con este diagnóstico”.

Desde la asociación, insisten en “aclarar que el SAF tiene una sintomatología muy variada”. Rivera señala que “en la mayoría de casos, se aborda simplemente como una enfermedad de riesgo trombótico, que lo es, pero bajo esta perspectiva se pasa por alto una sintomatología asociada muy variada”. “Por ello -incide- es muy importante que los propios pacientes estén bien informados de lo que significa este diagnóstico”.

Además, SAF España sigue abogando por “aumentar la investigación en este ámbito, que nos ayude a dar luz a una enfermedad muchas veces invisible y por ello incomprendida”. Carmen Rivera destaca que “ante una patología que conlleva una discapacidad orgánica, resulta fundamental la empatía con los pacientes para evitar que sean juzgados por sus entornos, incluyendo ambientes familiares, médicos, sociales y laborales”. “Por eso desde SAF España seguimos trabajando para dar visibilidad a esta enfermedad con el objetivo de que sea bien comprendida por la sociedad en general”, concluye.