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  • La Inteligencia Artificial impulsa una nueva era en Reumatología con consultas más eficientes

La inteligencia artificial (IA) se perfila como una de las tecnologías con mayor capacidad de transformación en la Reumatología, tanto en investigación como en práctica clínica. “Aunque su implantación todavía afronta importantes retos regulatorios, técnicos y éticos, en los próximos años permitirá optimizar consultas, mejorar la toma de decisiones y avanzar hacia modelos de seguimiento más personalizados para pacientes con enfermedades reumáticas crónicas”, según ha puesto de manifiesto el Dr. Diego Benavent, del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona) durante el II Curso de Inteligencia Artificial de la Sociedad Española de Reumatología, que se ha celebrado en Madrid, con la colaboración de Gebro Pharma.

Actualmente, las herramientas de inteligencia artificial utilizadas en esta especialidad se dividen en tres grupos. El primero engloba plataformas generativas generales como ChatGPT o Gemini, cada vez más utilizadas por profesionales sanitarios para resumir bibliografía científica, organizar ideas o preparar materiales docentes. Sin embargo, “no han sido diseñadas específicamente para manejar información clínica identificable y requieren un uso prudente”, puntualiza el Dr. Benavent, coordinador del curso.

Un segundo grupo corresponde a las herramientas médicas basadas en lenguaje natural, entre las que destacan los llamados “escribas médicos” o sistemas de documentación ambiental, capaces de escuchar la conversación clínica y generar borradores de historia médica que posteriormente revisa el profesional sanitario. “Aunque su implantación en la sanidad pública todavía es limitada, su presencia aumenta especialmente en entornos privados”, puntualiza el especialista.

Herramientas diseñadas para Reumatología

El tercer grupo incluye soluciones específicamente desarrolladas para flujos clínicos propios de la Reumatología como los sistemas aplicados a ecografía musculoesquelética, capilaroscopia o análisis automatizado de pruebas de imagen.

En este sentido, el Dr. Jorge Fragío, reumatólogo del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, recalca que “el mayor impacto actual de la inteligencia artificial en Reumatología se está produciendo en ámbitos muy concretos como la imagen médica, la patología digital, el análisis de grandes volúmenes de historia clínica y los modelos de lenguaje aplicados a documentación y guías clínicas. La IA está avanzando especialmente en la evaluación de radiografías de artritis reumatoide, resonancia magnética de sacroilíacas en espondiloartritis axial, ecografía articular o salival y cuantificación de enfermedad pulmonar intersticial asociada a enfermedades autoinmunes. Asimismo, en patología digital comienzan a desarrollarse trabajos relevantes aplicados al análisis de biopsias de glándula salival en Sjögren o biopsias de arteria temporal en arteritis de células gigantes”.

“Lo más importante no es que la IA sustituya al especialista en Reumatología, sino que empiezan a aparecer herramientas capaces de actuar como segundos lectores en tareas muy concretas”, indica el Dr. Fragío, quien resalta al mismo tiempo algunas ventajas de estas herramientas como: reducir la variabilidad, ahorrar tiempo, detectar patrones difíciles de ver a simple vista, apoyar decisiones complejas y facilitar la monitorización de pacientes crónicos.

“La consulta del futuro debería ser menos burocrática y más dirigida a las necesidades de cada paciente”, subrayan ambos especialistas, advirtiendo que la combinación de inteligencia artificial y telemonitorización podría transformar el seguimiento de enfermedades reumáticas crónicas.

Barreras para su implantación

Entre los principales obstáculos para su implantación destacan la validación externa de los algoritmos, la interoperabilidad con historias clínicas electrónicas, la integración en los circuitos asistenciales y la definición de responsabilidades ante posibles errores. En opinión del Dr. Fragío, “también hay otras limitaciones importantes: sesgos en los datos, falta de explicabilidad, problemas de privacidad, integración difícil con los flujos asistenciales y riesgo de confiar demasiado en métricas técnicas. Hay que demostrar seguridad, impacto clínico, equidad y utilidad real para pacientes y profesionales”.

La regulación representa otro de los grandes desafíos para el desarrollo e implantación de estas tecnologías en Europa. “Cualquier herramienta utilizada en el entorno sanitario debe cumplir requisitos estrictos de privacidad, seguridad y responsabilidad clínica, especialmente cuando maneja datos sensibles de pacientes”, señala el Dr. Benavent, quien recuerda: “La inteligencia artificial puede ampliar las capacidades del médico, pero nunca sustituir su responsabilidad clínica o investigadora”.

Formación en IA para los especialistas: un curso muy útil

Ante esta transformación, los especialistas consideran fundamental impulsar la alfabetización en inteligencia artificial entre reumatólogos/as y médicos residentes. “Aunque no todos necesitarán conocimientos de programación, sí deberán comprender conceptos básicos relacionados con validación de modelos, sesgos algorítmicos, riesgos del uso de datos clínicos o interpretación crítica de respuestas generadas por IA”, precisa el Dr. Benavent, que ha compartido la coordinación del II Curso de IA de la SER -que ha contado con la colaboración de Gebro Pharma- con el Dr. Xavier Michelena.

También -añade- serán necesarias competencias más transversales, como formular buenas preguntas, revisar la evidencia científica detrás de cada herramienta, comunicar adecuadamente con el paciente cuando se empleen modelos de lenguaje y detectar cuándo una solución tecnológica no aporta realmente valor al circuito clínico. “La IA ya forma parte del paisaje de la Reumatología, y su valor dependerá de cómo la incorporemos. No se trata solo de aprender a usarla, sino de gobernarla desde la clínica y la investigación”, concluye.