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Uveítis


Tabla de contenidos

Definición

El término uveítis describe un proceso de inflamación intraocular. La úvea constituye la capa intermedia de las tres que conforman el globo ocular, situándose entre la esclera (anterior) y la retina (posterior). Es una capa eminentemente vascular en la que distinguen tres zonas anatómica y funcionalmente bien diferenciadas: la úvea anterior formada por el iris, la intermedia o cuerpo ciliar y la posterior o coroides.

Cabe señalar que la realización de un correcto diagnóstico etiológico de la uveítis va a conducir al éxito terapéutico y de esta forma poder de minimizar o evitar la iatrogenia.

El proceso inflamatorio de la úvea se denominada uveítis, este término incluye tanto los procesos inflamatorios del tracto uveal (iris, cuerpo ciliar y coroides) así como las que comprometen a estructuras vecinas (vítreo, retina, nervio óptico y vasos); es por esto que el término genérico de uveítis hace referencia a cualquier proceso inflamatorio de las estructuras intraoculares.

Epidemiología

Se ha definido la incidencia de uveítis en la población general de 52 casos/100.000 habitantes/año y una prevalencia del 0.1%. Y aumenta su relevancia clínica, al conocer que las uveítis son responsables del 10% de los casos de ceguera en los países desarrollados. Existen numerosos datos epidemiológicos que relacionan la uveítis con patología reumática: como que entre los pacientes con espondilitis anquilosante la uveítis aparece hasta en un 40% de los casos, o que en los pacientes con el patrón de uveítis identificado como uveítis anterior aguda recidivante unilateral existe alguna forma de espondiloartropatía en más del 50% de los casos.

Además, en una consulta multidisciplinaria de uveítis, aproximadamente la mitad de los pacientes con patología reumática asociada se diagnostica “de novo” a partir de la uveítis.

Aproximadamente en la mitad de los pacientes que presentan un cuadro de uveítis no es posible llegar a un diagnóstico etiológico después de una evaluación exhaustiva, y son diagnosticados de uveitis idiopáticas. Sin embargo muchos de estos cuadros tienen una base patogénica autoinmune y deben ser tratados con antiinflamatorios o inmunosupresores, para lo cual es también frecuente que se requiera la ayuda de un reumatólogo.

De hecho la posibilidad de encontrar una enfermedad sistémica asociada a una uveitis es mayor en las uveítis anteriores y en las panuveítis (alrededor de un 40% en ambos grupos). Por otro lado la mayor parte de uveítis posteriores el diagnóstico final corresponde con cuadros infecciosos (toxoplasmosis sobre todo) y en uveítis intermedias con cuadros idiopáticos.

Etiología

El origen de esta inflamación puede atribuirse a un mecanismo endógeno, bien sea por secundario a una enfermedad inflamatoria sistémica o de una forma celular aislada (síndromes primariamente oculares) o debido a un mecanismo exógeno, en relación con algún agente infeccioso que afecten el ojo de forma asilada o en el contexto de una infección multisistémica.

Su etiología es diversa: idiopática; enfermedades autoinmunes; infecciones virales/ bacterianas/ parasitarias/ hongos; síndromes primariamente oculares; síndromes de enmascaramiento neoplasias/ vasculopatías/hemovítreo/ malformaciones, etc. Por tanto su correcto diagnostico diferencial junto con su asociación o no con una enfermedad de carácter sistémico es fundamental para realizar una óptima conducta terapéutica y evitar el desarrollo de complicaciones.


Manifestaciones Clínicas

La sintomatología de la uveítis depende de la porción del tracto uveal afectada

  1. La uveítis anterior puede producir dolor y ojo rojo, aunque estos síntomas típicos de un proceso inflamatorio insidioso incipiente; asociado a estos, en ocasiones, presenta un discreto grado de disminución de la agudeza visual, visión doble, halos, fotofobia, lagrimeo.
  2. Por el contrario la uveítis intermedia y posterior suele ser no dolorosa pero la disminución de la agudeza visual suele estar asociada.


Diagnóstico

La presencia de leucocitos en la cámara anterior del ojo es diagnóstico de uveitis anterior, mientras que la presencia de éstos en el humor vítreo o la evidencia de inflamación activo en el tracto coriorretiniano es diagnóstico de uveítis intermedia y uveítis posterior respectivamente.

Señalar que un examen oftalmológico se realiza por un experimentado oftalmólogo y debe constar: de la determinación de la agudeza visual, examen ocular externo, motilidad ocular extrínseca e intrínseca, biomicroscopía con lámpara de hendidura, tonometría y examen funduscópico con oftalmoscopio binocular indirecto, lente de Goldmann de tres espejos o lentes biomicroscópicas de no contacto (+90D o lente Superfield).


Aproximación Etiológica

Debe realizarse además de, la antes señalada, precisa exploración oftalmológica una anamnesis dirigida y una exploración física, si bien la rentabilidad de ésta última en ausencia de datos positivos en una anamnesis es muy baja.

En todos los pacientes con uveitis debe realizarse una radiografía de tórax y una serología luética, dado que éstas entidades pueden cursar con anamnesis normales.

También debe realizar siempre un hemograma, bioquímica y análisis básico de orina. El resto de las exploraciones complementarias se deben solicitar de acuerdo el patrón de afectación o la sospecha clínica.

Tratamiento

Por un lado debe realizar un precoz y óptimo tratamiento oftalmológico: con fármacos ciclopléjicos y corticoide tópico o sistémico para evitar pérdida de agudeza visual y mejorar el proceso inflamatorio intraocular. Así como tratamiento empírico de la enfermedad infecciosa/inflamatoria de base según las manifestaciones, debut, comorbilidad y resultados de las pruebas solicitadas.

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