El término médico Prurito se usa para definir la presencia de irritación incómoda y constante en un sitio de la piel, hay personas que lo denominan como una sensación de picor o quemazón. Se manifiesta como una zona enrojecida a simple vista, en ocasiones con lesiones vesiculosas.
Se clasifica según su distribución: localizado, cuando se presenta en una zona específica del cuerpo o generalizado, cuando está diseminado en gran parte de la superficie cutánea.
Su origen es multifactorial: enfermedades infecciosas, reacciones alérgicas o irritación química (casi siempre secundario al contacto con una determinada sustancia), picaduras de determinados parásitos (mosquitos, piojos, pulgas), enfermedades renales o hepáticas (ictericia).
Es una lesión que debe ser valorada por el Dermatológo, que dependiendo de su etiología y extensión decidirá si precisa o no tratamiento específico.
Todas las lesiones pruriginosas se debe mantener la zona seca y limpia, evitando agravar la lesión con rascado o sobre-infecciones, se puede utilizar crema hidratante que calme la lesión y mejore la zona irritada.