Manifestaciones Clínicas
Las manifestaciones articulares de las enfermedades parasitarias como la Osteoartritis por Parásitos son muy raras y se explican por la presencia del parásito en la articulación, o bien por una reacción inmunológica con formación de anticuerpos típica de las artritis reactivas.
Dada su extrema rareza en nuestro medio, hay que pensar en ellas cuando el paciente proviene de áreas tropicales, y/o se ha constatado la presencia del parásito en el organismo.
La artritis por filarias quizá sea la menos rara en nuestro país. Se caracteriza por ser generalmente mono o oligoarticular, de evolución corta y benigna, afectando con preferencia a las rodillas, codos y carpos, aunque puede afectar a cualquier articulación.
Diagnóstico
El diagnóstico se hace con la serología, y con la identificación del parásito en sangre, ya que casi nunca se encuentra en el líquido sinovial.
Algunos helmintos son capaces de producir artritis , como la Taenia Saginata, que generalmente provocan oligoartritis reactivas. En la hidatidosis también se pueden ver verdaderas artritis sépticas, así cómo hidatidosis óseas, sobre todo en los cuerpos vertebrales, aunque pueden asentar en cualquier hueso. Otros parásitos intestinales como Giardia Lamblia, Strongyloides Stercolaris, Schistosoma Mansoni, e incluso el Ascaris Lumbricoides son capaces de producir síntomas articulares, generalmente oligo o poliarticulares de tipo reactivo.
La malaria producida por el protozoo Plasmodium Falciparum puede dar lugar poliartralgias y a artritis con derrame. Más rara es la enfermedad de Chagas, causada por el Tripanosoma Cruci, que puede cursar con poliartralgias.
Tratamiento
El tratamiento de las parasitosis articularis debe ser individualizado, según el paciente y, sobre todo, según el parásito. Ivermectina, dietilcarbamacina, albendazol, mebendazol, tiabendazol y metronidazol son utilizados satisfactoriamente, y se pueden asociar con anti-inflamatorios, ciclofosfamida y salazopirina en los casos que así se requiera.