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Manifestaciones Reumáticas Asociadas a la Infección por Parvovirus


Tabla de contenidos

Introducción

Los Parvovirus son virus ADN de doble cadena de los que el único conocido que afecta a los seres humanos es el B19. Descubierto en 1975, el Parvovirus B19 es un microorganismo muy ubicuo que provoca infecciones frecuentes, extendidas por vía respiratoria, sobre todo en los meses de invierno y primavera. Durante muchos años fue considerado “un virus en busca de una enfermedad” y a partir de 1983 se considera el agente causal de “la quinta enfermedad”.

El conocimiento de la implicación de este virus en patología humana ha sido creciente, debido a la disponibilidad de métodos de diagnóstico serológico y en la actualidad hay que tenerlo en cuenta en el diagnóstico diferencial de numerosos procesos clínicos.


Patogenia

El Parvovirus B19 es un virus de pequeño tamaño, de una sóla cadena de ADN, del género eritrovirus, con tropismo sobre los precursores eritrocitarios y tiene cómo característica ser “autónomo” replicándose sin necesidad de una coinfección.

Los progenitores eritroblastos son las células diana de la infección. Este tropismo se debe a la distribución de su receptor, llamado Globosido Gb4, antígeno sanguíneo del grupo P, presente en las membranas plasmáticas de las células eritroblásticas.

La prevalencia del virus en la población general adulta oscila entre 50% y 80%. La respuesta inmune es humoral y directa contra un número determinado de epítopes. La inmunidad humoral normalmente acaba con la infección. En la primera semana de la infección aguda se produce respuesta de Ig M específica para desarrollar en la segunda semana la respuesta Ig G. La respuesta Ig M puede durar de dos a tres meses. La infección crónica es secundaria a un fallo en la producción de anticuerpos neutralizantes.

La infección es citotóxica debido a la expresión de proteínas víricas no estructurales. El virus se desarrolla en cultivos de médula ósea, sangre e hígado fetal.

Se reconocen dos tipos de cíclico vírico en las células:

  1. Muerte celular por lisis
  2. Interrupción del ciclo celular provocando la muerte celular por fenómenos inmunológicos y acumulación de proteínas tóxicas virales.

Manifestaciones Clínicas

Clínicamente la infección se desarrolla en dos fases, una primera de viremia en la que el paciente presenta un cuadro pseudogripal con malestar, mialgia, fiebre, cefalea y escalofríos y una segunda fase caracterizada por la aparición de dermatosis, vasculitis, artropatía y síntomas generales. En sujetos sanos, la infección puede cursar con eritema infeccioso, artropatía o pasar desapercibida.

En mujeres embarazadas puede desarrollarse un cuadro de anemia fetal e hidrops fetalis, llevando a una muerte fetal, eritroblastopenia crónica o una resolución espontánea del cuadro clínico. En las mujeres embarazadas asintomáticas, la seropositividad al parvovirus B19 ronda el 50%.

En pacientes con enfermedad hematológica previa pueden producirse cuadros de anemia aplásica, anemia crónica, púrpura trombótica idipática, eritroblastopenia transitoria y anemia de Diamond Blackfan. El primer síndrome clínico asociado a la infección por parvovirus B19, de crisis aplásicas transitorias en pacientes con talasemia, fue reconocido en 1981. También se ha descrito la presencia de anemia aplásica en niños previamente sanos después de infección asintomática por Parvovirus.

Los pacientes inmunocomprometidos y especialmente los trasplantados tienen mayor riesgo de desarrollar infección por Parvovirus B19; manifestándose como anemia y reticulocitopenia graves.

En pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la presencia de anemia obliga a descartar la infección concomitante de Parvovirus B19, no obstante al estudiar grandes poblaciones no se ha considerado causa frecuente.

Dentro de los cuadros clínicos relacionados con Parvovirus son de especial interés las que afectan a piel y a articulaciones.

Eritema Infeccioso

Es la denominada “quinta enfermedad” de las enfermedades exantemáticas infantiles y es una expresión clínica frecuente en la infección. Clínicamente los niños presentan fiebre, dolor de garganta, cefalea, artralgias, artritis oligo-monoarticular y el típico rash facial descrito como “mejillas abofeteadas”.

Síndrome Ppgss

El acrónimo PPGSS está formado por las iniciales de Popular Purpuric Gloves and Socks Síndrome. Es una dermatosis rara descrita en 1990, en la que el parvovirus B19 está implicado, auque otros agentes infecciosos pueden provocar este síndrome consistente en fiebre, prurito y lesiones papulopúrpuricas en manos y pies, edema, petequias, erosiones orales y descamación cutánea. Ambas dermatosis son cuadros autolimitados y de buen pronóstico.

Artropatía

Después de la exposición al virus, y tras un período de incubación que oscila entre una y tres semanas, se desarrolla la enfermedad, en la que habitualmente se reconocen dos períodos:

  1. Síntomas generales pseudogripales con milgias, fiebre, cefalea y síntomas catarrales, en el que pueden aparecer las alteraciones hematológicas, anemia, leucopenia, trombopenia.
  2. Seguido de la aparición de lesiones cutáneas, artralgias y/o artritis.

En los adultos las lesiones cutáneas pueden estar ausentes y la afección articular es la más notable. En general es poliarticular: afecta al raquis cervical, hombros, codos, muñecas, tobillos y pies, en forma de artralgias y artritis.

En niños suele ser mono-oligoarticular y el eritema en tronco-cara, al igual que los síntomas generales son más habituales.El cuadro clínico dura varias semanas, resolviéndose sin secuelas. En ocasiones puede mantenerse dando lugar a una artropatía crónica por parvovirus B19.

En ocasiones, la infección puede derivar a Lupus Eritematoso Sistémico y se han comunicado casos relacionando el Parvovirus B19 con vasculitis sistémica tipo Panarteritis Nodosa o Garnulomatosis de Wegener.

No se conoce claramente el desarrollo de la infección crónica. El virus se ha encontrado en tejido y líquidos sinoviales, pero también se ha detectado en individuos normales cuando se utilizan técnicas muy sensibles para detectar el ADN viral (reacción en cadena de la polimerasa). Esto indicaría alteraciones entre el individuo y el huésped. En individuos con infección crónica se ha demostrado un defecto en la producción de anticuerpos neutralizantes contra determinadas proteínas estructurales (VP1) en la secuencia vírica, lo que teóricamente impliacaría la persistencia de la infección.

Diagnóstico

Se puede realizar en la fase temprana de la infección, mediante la demostración de anticuerpos Ig M contra el virus y la seroconversión a anticuerpos Ig G específicos en el periódo de resolución de la enfermedad. Las técnicas sexológicas utilizadas hoy son el RIA, ELISA y PCR, aunque la elevada prevalencia de anticuerpos anti-B19 IgG en la población adulta limita su utilidad diagnóstica.

Rutinariamente se utilizan pruebas de ELISA comerciales contra antígenos específicos. La positividad en la determinación debe ser interpretada en ocasiones con cautela, ya que existen reacciones cruzadas con citomegalovirus.

El desarrollo de estas técnicas ha permitido conocer que en las donaciones sanguíneas la prevalencia de contaminación por Parvovirus B19 oscila entre 0,01 al 0,03% lo que obliga a extremar las medidas de control en las muestras de sangre, plasma y derivados.


Tratamiento

El pronóstico de la infección generalmente es bueno. El uso de analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos es suficiente para tratar sintomáticamente la infección.

En pacientes graves o inmunocomprometidos, el uso de inmunoglobulinas intravenosas puede mejorar en buena medida la situación clínica.

También puede ser necesaria la utilización de trasfusiones de concentrados de hematíes en algunas situaciones clínicas.

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