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Fármacos inmunosupresores

Los fármacos inmunodepresores se utilizan para el tratamiento de diversas enfermedades reumatológicas, para conseguir los siguientes objetivos: 1) Inducir o mantener la remisión de la enfermedad; 2) Reducir la frecuencia de recaídas o rebrotes en los diferentes procesos de la entidad; 3) Permitir reducir la administración de corticoides mientras se continúa manteniendo un adecuado control del proceso.

Mecanismos de acción

Su función fundamental es inhibir el proceso de inflamación que provoca la enfermedad, se realiza por diferentes vías, se describen brevemente a continuación:

1. Los Fármacos Biológicos (adalimumab, etanercept, infliximab, rituximab, anakinra) son inhibidores selectivos de una molécula pro-inflamatoria o de su receptor, interfiriendo así y detenido el proceso inflamatorio que perpetua la enfermedad y sus procesos.

2. Fármacos citotóxicos (azatioprina, ciclofosfamida, clorambucil, metotrexate) provocan la muerte celular o impiden la proliferación, de forma selectiva y controlada realizando un uso correcto de estos, evitan de forma secundaria el proceso inflamatorio.

3. Fármacos inmunosupresores (ciclosporina, leflunomida, tacrolimus), este grupo inhibe la proliferación y adecuada función de los linfocitos, responsables de la respuesta inflamatoria causante del las diferentes enfermedades reumatológicas.

Monitorización de la toxicidad

Los riesgos potenciales y las reacciones adversas a esta medicación debe realizarse por un control estricto por parte de su reumatólogo de referencia y su médico de atención primaria; con la realización de controles analíticos y clínicos regulares. Por supuesto la prescripción de este grupo de fármacos se realiza por el médico especialista porque se sabe que el balance riesgo/beneficio es claro hacia el segundo.

Uso de inmunosupresores en la Artritis Reumatoide

Se han denominado a este grupo de fármacos inmunosupresores en pacientes de Artritis Reumatoide (AR) como Fármacos Modificadores de la Enfermedad: porque su uso, en dosis y posología adecuada ajuicio de reumatólogo de referencia, puede permitir el freno de la evolución del daño articular y las manifestaciones extraarticulares de la AR.

Se debe señalar que hay una importante variabilidad en la respuesta de los FME en los distintos pacientes y que la discontinuación del uso de estos fármacos provoca un aumento de la toxicidad y un fallo de la eficacia a largo plazo. En algunos casos es necesaria la asociación de dos o más fármacos según la agresividad y la actividad de la enfermedad.

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