Definición
La artritis por hongos puede ser consecuencia de infecciones micóticas primarias, sobre todo en países tropicales, ya que se aspiran y penetra en el organismo por vías respiratorias, produciendo una enfermedad sistémica que puede complicarse con artritis sépticas, al diseminarse por vía hematógena.
Sin embargo, son más frecuentes las secundarias a procesos debilitantes en inmunodeficiencias: antibioticoterapia o en pacientes drogodependientes, en los que los hongos que se encuentran habitualmente en el organismo se vuelven patógenos.
También pueden ser secundarios a punciones o traumatismos articulares, en los que se contamina directamente la articulación, con hongos que estaban en la piel del enfermo o en el ambiente.
La forma de presentación es monoarticular y subaguda, pero puede ser también aguda en pacientes inmunodeprimidos. En ocasiones, puede ser poliarticular, sobre todo en drogadictos o lactantes, que tienen el hongo en otros territorios del organismo, como la piel o los ojos.
Clínica
La sintomatología general es superponible a la de las artritis bacterianas, pudiendo haber fiebre y malestar general.
Histología
En la sinovial se observa una sinovitis inespecífica, en ocasiones con reacción granulomatosa, pero es la detección del hongo responsable o su cultivo lo que nos fundamenta el diagnóstico.
En el líquido sinovial hay características inflamatorias, no llegando a 100.000 células por mm3 , aunque de predominio polimorfonuclear. Recientemente se están difundiendo técnicas de biología molecular de reacción en cadena de la polimerasa, para aclarar el diagnóstico.
Radiología
Es inespecífica en estas infecciones articulares, y sólo se diferencian de las bacterianas en lentitud de progresión de los síntomas y en la frecuente presencia de focos osteomielíticos yuxtarticulares, dada su frecuencia a invadir la articulación a través de hueso.
Tratamiento
El tratamiento de las infecciones articulares por hongos se basa fundamentalmente en la administración de anfotericina B intravenosa, o bien intraarticular, dada la irregular penetración de esta en la cavidad articular.
En ocasiones, se ha aconsejado asociar a 5-fluorocitosina por vía oral, así cómo tratamientos alternativos con ketoconazol, fluconazol o itraconazol; aunque tal vez se necesita más experiencia con estos tratamientos.
Por supuesto son aplicables todas las medidas básicas del tratamiento de las artritis infecciosas, como el drenaje en los casos que la evolución así lo requiera, y también la retirada de la prótesis en los casos de infección quirúrgica.
Consideraciones Relevantes
En nuestro medio es el género Candida el más a menudo productor de artritis micóticas.
Se caracteriza por su frecuente existencia hospitalaria, y por su oportunismo en tratamientos antibióticos y en pacientes inmunodeprimidos o drogadictos.
Aspergillus y Actinomyces pueden producir grandes destrucciones óseas.
Blastomyces dermatiditis y el coccidioides immitis también pueden dar lugar a infeccion ósea, y de aquí pasar a la articulación, auque es menos frecuente.
La histoplasmosis, infección producida por Histoplasma capsulatum, es relativamente frecuente, pero es muy raro que produzca artritis.
No ocurre así con el Histoplasma duboisii, que se asocia con relativa frecuencia a artritis.
Existen otras muchas variedades de hongos capaces de producir lesiones osteoarticulares, pero son muy raras en nuestro medio, como es la esporothrix schenckii, típica de las zonas tropicales.