Recomendación 29. Los pacientes con EsA deben de ser evaluados al menos una vez al año, intervalo que se puede modificar en función del tipo y gravedad de la EsA de base, de las características del paciente y de la estrategia y tipo del tratamiento [5, D, 90%].
Es indudable la necesidad de evaluaciones periódicas que nos permitan documentar y objetivar si el paciente mejora o empeora respecto al inicio o a la última revisión.
Esta incluye muchos de los parámetros ya recogidos en la primera visita, es decir datos clínicos, de laboratorio y radiológicos que den cuenta de la actividad, función, daño estructural y el impacto que todo ello produce en la vida del paciente. Estos datos a su vez se obtendrán del interrogatorio propio de cada visita médica, exploración, analíticas, radiografías y los cuestionarios específicos.
Pero en este punto es importante señalar que durante el seguimiento se realizará la evaluación del tratamiento (eficacia y toxicidad), punto de suma importancia para la toma de decisiones terapéuticas.
No existe consenso concreto a la hora de establecer la periodicidad de la evaluación del seguimiento. Así, parece lógico que al inicio de la enfermedad, los controles se realicen de forma precoz para establecer el diagnóstico, determinar el grado de actividad inflamatoria y su respuesta terapéutica, realizándose controles periódicos del paciente de una forma cercana entre 1,5 a 3 meses. Posteriormente, cuando la enfermedad está establecida, presenta un bajo nivel de actividad o una buena respuesta terapéutica, los controles se espacian en el tiempo y se retrasan a periodos que oscilan entre 6 y 12 meses.
Recomendación 30. El seguimiento de un paciente con EsA debe estar sistematizado e incluir la recogida de datos socio-laborales, clínicos, analíticos, radiológicos y de respuesta/toxicidad del tratamiento [5, D, 84,3%].
En la tabla 25 se recogen el conjunto mínimo de datos a evaluar y recoger, así como su perioricidad durante el seguimiento de los pacientes con EsA. Recordar que algunos de estos parámetros varían en función de la EsA de base y las características del paciente.
| Área | Descripción | Variables | Periodicidad |
|---|---|---|---|
| Socioeconómica |
|
|
En cada visita |
| Clínica y exploración |
|
|
En cada visita |
| Analítica |
|
Si FAME, anti-TNFα o fármacos tóxicos, cada 2-4 meses | |
| Radiología |
|
|
Anual los 3 primeros años y posteriormente cuando se estime oportuno |
| Tratamiento | Eficacia y toxicidad | Ver capítulo "Tratamiento" | En cada visita |
Se considera muy relevante recoger datos socio-laborales, especialmente los referentes al ámbito laboral (incapacidades laborales temporales o permanentes, problemas en el trabajo que puedan estar relacionados con la EsA, etc.). Se recomienda preguntar por estas variables en cada visita y recogerlos cuando se produzcan cambios relevantes.
Siguiendo con los aspectos clínicos, al igual que en la primera visita, se deberá recoger de forma sistematizada (en función de la EsA de base), las variables descritas en la tabla 21. Estos se recogerán en todas las visitas.
En cuanto a la analítica, si el paciente está en tratamiento con FAME, anti-TNF u otros fármacos de toxicidad considerable, se recomienda la realización periódica cada 2-4 meses de una analítica que incluya un hemograma, bioquímica, reactantes de fase aguda y análisis de orina. Se podrán solicitar otro tipo de determinaciones en función de cada caso, y aquellos pacientes que no estén tomando estos tratamientos y estén estables seguirán las mismas recomendaciones dadas para la población general.
Siguiendo con el estudio radiológico, para evaluar la evolución del daño estructural se solicitarán radiografías simples de columna (en sus tres segmentos) y de sacroiliacas anual durante los tres primeros años de evolución de la enfermedad, y posteriormente cada vez que se estime oportuno. Las radiografías de articulaciones periféricas se solicitarán cuando estén afectadas y se repetirán cuando se considere oportuno. Se podrán solicitar otro tipo de pruebas de imagen en función de cada caso concreto.
Finalmente, un punto clave en el seguimiento, al igual que en otras enfermedades es la evaluación de la respuesta al tratamiento. Este varía en función del tipo de EsA, si la afectación predominante es axial o periférica, fármaco empleado, etc. Y entre las variables que se van a emplear se incluyen: el dolor espinal nocturno, artritis, entesitis, BASDAI, valoración global del paciente, reactantes de fase aguda, DAS-28, así como la presencia de toxicidad. Para más información ver capítulo "Tratamiento".
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