Las lesiones cutáneas (25-50%) pueden ser de cualquier tipo, desde rash morbiliforme y pruriginoso hasta lesiones similares al pénfigo (Willemsen, 1990). En general, desaparecen al retirar la medicación (Munro, 1997b). Menos frecuente es la aparición de lesiones en mucosas, especialmente úlceras orales.
Un 30% de los pacientes presentan síntomas gastrointestinales (náuseas, anorexia, dolor abdominal y diarrea) durante los primeros meses de tratamiento. Estos síntomas suelen desaparecer a pesar de continuar con la DPE, aunque ocasionalmente es necesaria la suspensión de la misma (Munro, 1997b). Alrededor de una cuarta parte de los pacientes refieren disgeusia (trastorno en la percepción de los sabores) durante los primeros meses de tratamiento. Este síntoma suele desaparecer espontáneamente a pesar de continuar con el tratamiento o puede mejorar tras la administración de zinc (Jaffe, 1977).
Aproximadamente un 30% de los pacientes con AR tratados con DPE presenta algún tipo de afectación renal. Lo más frecuente es que los pacientes desarrollen proteinuria acompañada de hematuria microscópica (Stein, 1980). Alrededor de un 7% de los pacientes desarrolla un síndrome nefrótico secundario a una glomerulonefritis membranosa, que desaparece por completo en un tiempo variable tras la suspensión del tratamiento (Hall, 1988a). Mucho menos frecuente es el desarrollo de insuficiencia renal aguda secundaria a una glomerulonefritis rápidamente progresiva con semilunas (Ntoso, 1986).
Otros efectos adversos son alteraciones hematológicas (trombopenia (8-10%) y leucopenia), toxicidad pulmonar (bronquiolitis obliterante <1%), hiperplasia mamaria (Taylor, 1981), desarrollo de procesos autoinmunes, lupus eritematoso sistémico (Chalmers, 1982), miopatías inflamatorias (Lund, 1983), miastenia gravis (Andonopoulos, 1994) y síndrome de Goodpasture (Munro, 1997b).
Excepcionalmente se ha descrito la aparición del denominado síndrome de las uñas amarillas que cursa con distrofia ungueal asociada a linfedema de extremidades inferiores, derrame pleural y bronquiectasias (Leuédé, 2002). Con frecuencia revierte al suspender el tratamiento.
La escasa eficacia de la DPE y la frecuente aparición de secundarismos han motivado su sustitución terapéutica por otros FME, al igual que ocurre con las Sales de AUR, siendo en la actualidad una rareza su indicación en la AR.
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