La nefrotoxicidad producida por la CSA puede causar una insuficiencia renal aguda, que suele ser reversible al disminuir las dosis del fármaco, ó una enfermedad crónica y progresiva, usualmente irreversible (Burdmann, 2003; de Mattos, 2000). También puede producir una disfunción tubular, con disminución de la reabsorción de Mg y disminución de la excreción de K y úrico (Kahan, 1989).
La CSA causa una vasoconstricción, dosis-dependiente, en la vasculatura preglomerular, con disminución del flujo renal y filtrado glomerular (Rugennent, 1993). Esta vasoconstricción, junto con un aumento en la reabsorción tubular de sodio y un posible efecto sobre el sistema renina-angiotensina, causan también una HTA. La HTA, al igual que la insuficiencia renal aguda, suelen ser reversibles con la disminución de la dosis o interrupción del tratamiento (Lamas, 2005).
La enfermedad renal crónica con cambios estructurales irreversibles es rara y se suele presentar con niveles séricos de CSA elevados y factores de riesgo asociados como: tratamiento concomitante con fármacos nefrotóxicos, nefropatía preexistente, edad avanzada, diabetes e hipertensión arterial (Feutren 1992; Cush, 1999).
Para evitar la nefropatía estructural se recomienda:
Antes de iniciar la terapia el paciente debe estar normotenso. Si la TA diastólica es mayor de 95 mmHg o la sistólica superior a 160, no se aumentará la dosis. Si se objetiva HTA (TA diastólica >105 mmHg o sostenida superior a 95 mmHg) en 2 controles consecutivos debe iniciarse tratamiento antihipertensivo o disminuir la dosis de CSA (Panayi, 1997). Los fármacos antihipertensivos de elección son algunos bloqueantes de los canales del calcio (Cush, 1999).
No se ha demostrado que el riesgo de tumores sólidos o procesos linfoproliferativos esté aumentado en los pacientes con AR en tratamiento con CSA, aunque se han publicado casos aislados de linfomas reversibles al suspender el fármaco (Cush, 1999; van dem Borne, 1998).
Los efectos adversos más frecuentes, además de la HTA y nefrotoxicidad son: gastrointestinales (dispepsia, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea), hipertricosis, hipertrofia gingival, parestesias y temblor (Thomas, 2000a; Wijdicks, 1995). Suelen ser dosis-dependientes y reversibles al disminuir la dosis del fármaco. El temblor es usualmente moderado y bien tolerado (Cush, 1999). También puede causar alteraciones hepáticas (hiperbilirrubinemia e hipertransaminemia), hiperuricemia e hiperpotasemia, hipomagnesemia, pérdida de masa ósea, (Landewe, 1994; Thiebaud, 1996).
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