Una miopatía es una patología basada en una deficiencia o anomalía en los grupos musculares. Su origen y tratamiento son muy diversos, dado que para el correcto funcionamiento de un grupo muscular intervienen:

  • Impulso nervioso, un déficit o alteración de carácter neurológico tanto de su recepción como transmisión. Dentro de este grupo de patologías de manejo y diagnóstico neurológico están la Miastenia Gravis, Botulismo o el síndrome de Eaton-Lambert, entre otros.
  • Membrana muscular: déficit de la excitabilidad o alteraciones en esta. Dentro de este grupo de patologías de manejo y diagnóstico neurológico están las tetanias, parálisis periódicas o derivas de procesos sistémicos, fundamentalmente basado en alteraciones a nivel renal: hiperpotasemia o hipopotasemia.
  • Proteínas responsables de la contracción muscular. En este grupo de patologías se encuentran entidades muy diversas. Por un lado, aquellas derivadas de carencias nutricionales relacionadas con el sedentarismo, la desnutrición o alteraciones digestivas que provocan malabsorción. Por otra parte, miopatías inflamatorias como la polimiositis y la dermatomiositis.
  • Metabolismo de intracelular. Responsable de procesos de tipo endocrinológicos, como la miopatía mitocrondriales y la glucogenosis.

Los especialistas en Reumatología son, en muchos casos, los encargados de iniciar el estudio para establecer el diagnóstico certero ya que muchas de las miopatías comienzan con clínica de dolor, limitación funcional y dolor en los grupos musculares.

En concreto, la Reumatología se encarga del manejo terapéutico, control clínico y funcional de la polimiositis y dermatomiositis. Hoy por hoy gracias a un correcto diagnóstico y al manejo basado en tratamiento con corticoides a dosis altas en un inicio y fármacos inmunosupresores, ciclofosfamida, azatioprina y metotrexate, que permiten controlar la enfermedad, se puede mejorar la calidad de vida de estos pacientes.