El otro día me preguntaron qué eran estos dos sesgos que afectan tanto a los registros. Aprovecho la explicación para todos:
Tanto el sesgo de canalización (channeling bias) como la confusión por indicación (confounding by indication) pueden entenderse como sinónimos o, más correctamente, como que el segundo está incluido en el primero.
Ambos son sesgos propios de estudios observacionales, derivados de la asignación no aleatoria a los tratamientos.
El sesgo de canalización ocurre cuando hay medicamentos con indicaciones terapéuticas similares que se prescriben según a qué pacientes dependiendo del pronóstico de estos. Es típico de medicamentos nuevos, ya que tendemos a dárselos a los pacientes con “peor pinta”. Por ejemplo, al principio el MTX se le prescribió a los pacientes con AR con peor pronóstico, porque se había visto en los ensayos clínicos que era eficaz. Sin embargo, en los estudios observacionales parecía que no funcionaba tan bien como se esperaba y es que, como se comprobó, se le estaba prescribiendo a los que estaban peor y por tanto a los que todas todas iban a ir peor. Muy parecido a lo que ocurrió con los biológicos, ¿verdad? De hecho, el utilizar MTX se convirtió en sí en un marcador de mal pronóstico. Los Cox-2 también se les dieron en principio a pacientes que tenían más dolor, no sólo a los que tenían riesgo de úlcera, y parecía que no eran tan útiles como los AINEs clásicos en la reducción del dolor.
El sesgo de canalización puede llevar al otro sesgo, el de confusión por indicación. Esto ocurre cuando por un lado la indicación hace que el fármaco en estudio se le prescriba a unos pacientes concretos y además son estos pacientes los más propensos a tener un desenlace que estamos estudiando, típicamente acontecimientos adversos. Ejemplos: los nuevos DMARDs se les dan a los que han fallado a previos, los Cox-2 a los que tienen problemas gastrointestinales. O más claro aún para que lo entendáis, los pacientes más graves son a los que se les prescriben los biológicos, quienes per se son los que más acontecimientos adversos tienen, dado que la gravedad de la enfermedad está relacionada con una mayor comorbilidad.
Ambos son controlables con el propensity score en el análisis. Este score (puntuación) se obtiene a partir de modelos de regresión de múltiples factores y representa la probabilidad de recibir una alternativa terapéutica frente a otra. La forma ás frecuente de utilizarlo es la siguiente: 1) creamos una variable que sea el resultado del modelo, tanto para el grupo de expuestos (por ejemplo con biológicos, BIOBADASER) como para el grupo de no expuestos (el grupo control, EMECAR); y 2) pareamos pacientes con (casos) o sin el tratamiento (controles) por intervalos del score. De esta manera, nos quedamos con dos grupos de comparación que tienen la misma media en el propensity score.
Espero que os haya quedado algo claro. Si no, ¡ya sabéis dónde estamos!
Que tengáis un feliz verano
Loreto